La simulación, los gemelos digitales y la inteligencia artificial permiten explorar escenarios antes de llegar al mundo físico, una capacidad que puede ayudar a las empresas a integrar sostenibilidad, eficiencia e innovación desde el diseño
La sostenibilidad deja de ser únicamente una obligación regulatoria y se convierte en un factor de competitividad para las empresas mexicanas; de acuerdo con KPMG, el 62 % de las organizaciones en México ya consideran los riesgos y oportunidades relacionados con la sostenibilidad en su planificación financiera, mientras que el 48 % la incorpora en su estrategia empresarial.
Para Cecilia Zurita, directora comercial de SOLIDWORKS en México para Dassault Systèmes, este cambio implica integrar la sostenibilidad desde las primeras etapas de los proyectos, particularmente en el diseño, donde las empresas pueden anticipar impactos, optimizar recursos y evitar costos posteriores.
“Si mandas a producir, pero no sabes de antemano qué impacto tendrá en el ambiente, el proceso se vuelve costoso. Cuando puedes conocer con antelación qué va a suceder y cuál será el impacto. Eso marca una diferencia”, explicó Zurita.
En este proceso, los gemelos digitales permiten probar escenarios antes de llevarlos al mundo físico, lo que facilita la optimización de materiales y energía, así como la reducción de desperdicios y de la huella de carbono. Su combinación con inteligencia artificial, simulación y análisis de datos también permite evaluar múltiples alternativas y tomar decisiones con información en tiempo real.
En México, la manufactura representa una de las principales áreas de oportunidad, especialmente en sectores como el automotriz, su cadena de valor y la industria del plástico, donde la optimización de materiales, la reducción de emisiones y la economía circular adquieren mayor relevancia ante las exigencias de los mercados globales. La escala del sector automotriz refuerza este desafío: durante el primer semestre de 2026, México produjo 1.99 millones de vehículos ligeros, de acuerdo con el INEGI. Ante este panorama, incorporar criterios de eficiencia y sostenibilidad desde las etapas de diseño puede tener implicaciones tanto ambientales como productivas para las empresas y sus cadenas de suministro.
La transición también plantea un cambio en la manera de entender la innovación: en lugar de esperar a identificar un impacto ambiental una vez que un producto o proceso ya está en operación, las tecnologías de simulación permiten anticipar distintos escenarios y tomar decisiones desde el diseño. Esto abre la posibilidad de vincular los objetivos ambientales con variables que tradicionalmente han sido prioritarias para las empresas, como costos, productividad, eficiencia y velocidad de desarrollo.
En este contexto, la transformación digital puede convertirse en un habilitador para que la sostenibilidad pase de la planeación a la toma de decisiones. Para Dassault Systèmes, esta convergencia entre tecnología y sostenibilidad forma parte de una visión en la que los entornos virtuales permiten explorar alternativas antes de trasladarlas al mundo físico, con el objetivo de impulsar procesos de innovación que consideren simultáneamente sus dimensiones ambientales, económicas y sociales.
“La sostenibilidad, junto con las nuevas tecnologías, nos permite lograr el impacto social, económico y ambiental que se requiere”, concluyó Zurita.
Fotografía y Video: Cortesía de Dassault Systèmes















