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Amenaza silenciosa compromete la seguridad, finanzas y reputación corporativa: Fugas de refrigerante


MSA Safety destaca la necesidad crítica de detectar de forma temprana gases tóxicos como el amoníaco en los sectores de Alimentos, Bebidas y Farmacéutico para evitar accidentes, pérdidas millonarias y sanciones

MSA Safety, líder global en el desarrollo, fabricación y suministro de soluciones de seguridad de alta sofisticación, emite un llamado urgente a las industrias que dependen de la refrigeración industrial, especialmente Alimentos, Bebidas, Farmacéutico y Cosméticos, a reforzar sus protocolos de seguridad mediante la implementación de tecnologías avanzadas para la detección de fugas de gas. La compañía destaca que las fugas de refrigerante no solo representan un riesgo ambiental, sino que pueden constituir una amenaza directa para la salud de los trabajadores, la continuidad operativa, los activos económicos y la reputación corporativa.

Amoníaco: eficiencia industrial y alto riesgo humano

Aproximadamente el 90 % de los sistemas de refrigeración industrial en el sector alimentario utilizan amoníaco (NH₃) como refrigerante, debido a su alta eficiencia y a su clasificación ecológica de potencial de agotamiento de ozono cero y potencial de calentamiento global cero. Sin embargo, su toxicidad inherente lo convierte en un riesgo grave en caso de fuga.

El peligro para el personal es latente, incluso a bajas concentraciones medidas en ppm (partes por millón):

  • El amoníaco es detectable por olor entre 2 y 5 ppm.
  • En entornos industriales, concentraciones de solo 50 ppm pueden causar irritaciones.
  • Exposición entre 5–50 ppm provoca irritación en ojos, nariz, garganta y tos.
  • NFPA/OSHA establece un límite máximo de exposición permisible de 50 ppm como promedio en 8 horas.
  • Concentraciones de 50–200 ppm pueden causar dificultad para respirar, dolor de cabeza, náuseas y edema pulmonar.
  • Por encima de 100 ppm, se requiere evacuación inmediata.
  • Concentraciones iguales o superiores a 300 ppm pueden ser fatales en pocos minutos.
  • Entre 200–500 ppm: riesgo de quemaduras químicas, colapso respiratorio y posible muerte.
  • Una exposición breve por encima de 500 ppm puede causar la muerte en minutos.
  • Cualquier exposición mayor a 1000 ppm es crítica y conlleva un riesgo fatal inmediato.
  • Los principales daños a la salud asociados con fugas de amoníaco son problemas respiratorios (54 %), irritación ocular (26 %), y efectos en el sistema nervioso central y mareos (24 %).

Jorge Naranjo, Business Development Manager de MSA Safety LATAM, enfatiza la delgada línea entre eficiencia y peligro: “Nuestro equipo detecta desde fugas mínimas de una parte por millón (ppm) hasta incidentes mayores. Identificarlas a tiempo puede ayudar a evitar pérdidas de producto, pérdidas económicas, consumo excesivo de energía y riesgos para los trabajadores.”

Costo oculto: pérdidas económicas y sanciones

La incidencia de fugas es alarmante: la industria de Alimentos/Bebidas presenta un promedio del 31 %, Química/Manufactura (29 %) y Almacenes/Mayoristas (12 %) como los sectores más afectados. Un estudio de Fiocruz, fundación dedicada a la salud y al desarrollo social bajo el Ministerio de Salud de Brasil, mostró que, en plantas de refrigeración brasileñas, ocurre en promedio una fuga de amoníaco cada 17 días.

Las consecuencias de no detectar fugas a tiempo se reflejan directamente en los estados financieros:

  1. Pérdidas de materiales y energía: Una sola tienda de supermercado puede perder hasta 10 millones de pesos al año por fugas no atendidas (~500,000 USD), incluyendo reposición de gas, sobrecostos energéticos y pérdidas de producto refrigerado. En el sector supermercadista, las tasas de fuga se estiman en 30 % según ASHRAE (American Society of Heating, Refrigerating and Air-Conditioning Engineers).
  2. Aumento en los costos de refrigerante: Los refrigerantes sintéticos presentan incrementos anuales de entre 20 % y 30 %.
  3. Riesgo reputacional y legal: Cualquier accidente o daño al personal causado por una fuga no identificada (o no resuelta) implica un riesgo reputacional elevado, exponiendo a las empresas a escándalos mediáticos, demandas e incluso multas que pueden representar pérdidas millonarias. 

LATAM necesita más regulaciones que sancionen las fugas

La falta de regulación integral para fugas de refrigerantes sintéticos en México, junto con el incremento de accidentes con amoníaco en Brasil, que se duplicaron entre 2018 y 2023 (de 5 a 10 por año), demuestra la urgencia de adoptar medidas regulatorias en América Latina que eleven los estándares de seguridad y sostenibilidad, a fin de evitar riesgos para el planeta, las instalaciones y las personas.

La solución: detección avanzada y gestión de refrigerantes

“La seguridad no es solo un costo, sino una inversión en eficiencia energética y rentabilidad. Para mitigar estos riesgos, MSA Safety ofrece sensores de detección de fugas y gestión de refrigerantes, que incluyen la línea Bacharach de detectores de gas de alta precisión y el software Parasense, que permite monitoreo en tiempo real, generación de comparativos y automatización de respuestas (como el cierre automático de válvulas en emergencias) mediante FieldServer Gateways para conectividad IoT,” concluyó Naranjo.

MSA Safety está comprometida con fortalecer su red de distribución en México para acercar estas soluciones avanzadas a contratistas, operadores HVAC-R y usuarios finales, impulsando así la digitalización y la resiliencia en toda la cadena de valor de la refrigeración.

Fotografía: https://pixabay.com/