Advertisement

La credibilidad del liderazgo climático de Francia está en juego

El Senado francés aprobó un proyecto de ley para reactivar la extracción de petróleo y gas en los territorios franceses de ultramar, en una medida sin precedentes que desmantela un pilar fundamental de la política climática francesa

En un momento en que la crisis climática es más urgente que nunca, el Senado francés aprobó un proyecto de ley para reactivar la extracción de petróleo y gas en los territorios franceses de ultramar, en una medida sin precedentes que desmantela un pilar fundamental de la política climática francesa. La propuesta pisotea el legado de la histórica Ley Hulot de 2017, que prohíbe la concesión de nuevas licencias para la exploración de petróleo y gas y exige el cese total de toda extracción de petróleo y gas en suelo francés, incluidos los territorios de ultramar, para 2040.

Contraria a la evidencia científica y a la opinión de la Corte Internacional de Justicia sobre las obligaciones de los Estados en relación con el cambio climático, esta decisión constituye un insulto a las comunidades más afectadas por el cambio climático. En un momento en que cada décima de grado cuenta, el proyecto de ley socava gravemente la credibilidad del liderazgo climático de Francia.

Fanny Petitbon, Country Manager de 350.org Francia, afirmó: Francia está destruyendo su credibilidad internacional. Al abrir los territorios franceses de ultramar a la extracción petrolera, el Senado está, en la práctica, anulando el Acuerdo de París. Esto no es soberanía, sino una traición a la diplomacia climática del país y a su propia gente. La afirmación de que la extracción de petróleo y gas garantiza la soberanía energética es una mentira cínica que suena falsa para las comunidades más vulnerables, donde el aumento del nivel del mar y los ciclones devastadores demuestran el verdadero coste de los combustibles fósiles. En lugar de sacrificar estos territorios, los responsables políticos franceses deben gravar las ganancias extraordinarias de los gigantes de los combustibles fósiles y acelerar la transición a las energías renovables para satisfacer sus necesidades energéticas.

Si bien la oposición tardía del Gobierno a esta propuesta legislativa sigue siendo necesaria, la Asamblea Nacional debe ahora mantener su postura. Francia no puede pretender ser un campeón del clima mientras subvenciona la destrucción interna. Es hora de poner fin a la era de los combustibles fósiles, no de afianzarla aún más ignorando la dignidad de quienes están en primera línea.

Fotografía: https://pixabay.com/