El reciclaje, uno de los componentes más comentados a nivel internacional dentro de la economía circular, atraviesa actualmente condiciones globales retadoras
En el contexto del avance de México hacia un marco normativo más robusto en materia de economía circular, también se vuelve más visible la complejidad que implica consolidar un sistema eficiente, trazable y sostenible para la recuperación y reincorporación de materiales.
El reciclaje, uno de los componentes más comentados a nivel internacional dentro de la economía circular, atraviesa actualmente condiciones globales retadoras. En distintos países, la industria ha enfrentado ajustes operativos derivados de factores como la volatilidad en los precios internacionales de materiales, el bajo costo de la resina virgen y los cambios en la demanda y competitividad del material reciclado.
Estas condiciones pueden generar impactos en distintos puntos de la cadena y, eventualmente, reflejarse en indicadores como las tasas de acopio que se han venido reportando en años recientes. Sin embargo, el comportamiento del mercado no invalida el modelo circular: evidencia que se trata de un sistema vivo, interdependiente y en constante evolución.
Aun en este contexto, México se mantiene como líder en reciclaje en América Continental, gracias a la experiencia técnica acumulada, la infraestructura instalada y la participación de una red consolidada de actores que integran la cadena de valor: separación en origen, recolección, acopio, transformación y reincorporación de materiales.
La economía circular no depende de un solo actor. Su fortaleza radica en su carácter sistémico: cuando uno de sus componentes se ajusta, el resto de la cadena continúa operando, adaptándose e innovando.
“La circularidad no se sostiene en una sola planta ni en una sola empresa. Es un sistema completo que depende de la coordinación entre industria, gobierno y ciudadanía. Nuestro reto permanente es fortalecer cada eslabón, desde la separación en el hogar hasta la reincorporación del material en nuevos productos, con trazabilidad y decisiones informadas”, señaló Montserrat Ramírez, directora de Operaciones PET de ECOCE.
En este escenario, la separación desde el origen adquiere una relevancia estratégica. La correcta disposición de materiales, limpios y valorizables, es el primer paso para que el sistema opere con eficiencia y para que los residuos puedan reincorporarse como materia prima en nuevos ciclos productivos.
La economía circular requiere corresponsabilidad y coordinación. Su consolidación depende de que cada sector cumpla su función dentro del sistema:
- La industria, impulsando envases más reciclables e incrementando el uso de contenido reciclado.
- El gobierno, generando condiciones regulatorias, infraestructura y mecanismos de implementación eficaces.
- La ciudadanía, separando correctamente y participando activamente en el sistema.
No existen soluciones mágicas ni simplistas para sistemas complejos. El reciclaje es una parte fundamental de la economía circular, y fortalecerlo implica actuar desde todos los frentes, con visión de largo plazo, innovación, corresponsabilidad y colaboración.
Fotografía: Cortesía de ECOCE















