Mtro. Enrique Healy Wehlen*
México ha construido su sistema energético sobre una base frágil: el gas natural importado. Hoy más del 70 % de este combustible proviene de Estados Unidos, y con él se genera la mayor parte de la electricidad del país. Si ese suministro se interrumpiera, aunque fuera parcialmente, México enfrentaría apagones, parálisis industrial y una crisis económica inmediata. No se trata de un escenario extremo, sino de una vulnerabilidad estructural: el país sostiene su desarrollo con una energía que no controla. La verdadera pregunta no es si ocurrirá, sino que tan preparado está México para enfrentar una interrupción que evidenciaría, de forma contundente, la fragilidad de nuestra soberanía energética.
Aunque México dispone de recursos, produce menos de lo que consume. Lejos de ser un problema de escasez, esta situación responde a una falta de desarrollo: baja inversión, caída en la exploración y restricciones al aprovechamiento de yacimientos no convencionales (restricciones al fracking1).
Mientras tanto, el gas estadounidense, abundante y barato, ha desplazado la producción nacional.
El resultado es una paradoja crítica: México tiene gas, pero no lo produce; lo necesita, pero no lo controla. Esta dependencia no solo define su presente energético, sino que condiciona nuestro futuro.
Gran parte del gas natural mexicano:
- Está asociado al petróleo (no es gas ¨libre¨)
- Se quema o se pierde por falta de infraestructura (flaring2)
En línea con lo anterior, ante una interrupción del suministro, México se vería obligado a recurrir al combustóleo y diésel, elevando las emisiones y revirtiendo avances ambientales. Así, incluso la transición energética quedaría subordinada a decisiones externas, particularmente a las de Estados Unidos.
*Universidad Iberoamericana – Ingeniería Mecánica y Eléctrica
Gráficas: Cortesía Mtro. Enrique Healy Wehlen
Fotografía: https://pixabay.com/
1 El fracking o fracturación hidráulica es una técnica para extraer gas y petróleo de rocas de esquisto (lutitas) a gran profundidad, inyectando agua, arena y productos químicos a alta presión para romper la roca. Esta técnica permite acceder a yacimientos no convencionales, aumentando la producción energética, pero conlleva riesgos ambientales significativos como la posible contaminación de acuíferos y un uso intensivo de agua.
2 El flaring (quema de gas) es la combustión controlada del gas natural asociado a la extracción de petróleo.


















