Cómo las industrias de calentamiento de agua y hospitalidad podrían ayudar a blindar los recursos de la capital
La llegada de la Copa Mundial de la FIFA 2026 representa un hito histórico y una celebración inigualable para la Ciudad de México. Este megaevento es una oportunidad invaluable para la derrama económica y, al mismo tiempo, un momento clave para que la industria de la hospitalidad y la ciudadanía hagan equipo con las autoridades en la gestión de los recursos naturales. Con el propósito de sumar esfuerzos frente a la creciente demanda de servicios, especialistas en sistemas de calentamiento de agua proponen un análisis y directrices tecnológicas para apoyar al sector turístico en la adopción de prácticas que favorezcan la resiliencia hídrica y energética.
El aumento natural en la afluencia de visitantes requerirá de una gestión eficiente y colaborativa del agua, especialmente en el entorno de sedes icónicas como el Estadio Ciudad de México y zonas habitacionales aledañas como Santa Úrsula Coapa. En estos puntos de concentración, la planeación es fundamental para armonizar el desarrollo de servicios turísticos con la calidad de vida y el abasto de los residentes locales.
Comprender el comportamiento del visitante es esencial para diseñar propuestas de mitigación efectivas. Estudios en economía conductual indican que al estar en un “entorno inusual”, fuera de su rutina diaria, los huéspedes tienden a relajar de manera involuntaria sus hábitos de conservación. Una investigación realizada en el centro de México observó que, en promedio, un turista puede llegar a utilizar hasta tres veces más agua que un residente local. A nivel internacional, los análisis en destinos de alta afluencia advierten que el consumo en la hotelería puede dispararse dramáticamente frente al promedio habitacional cotidiano, llegando a ser hasta 16 veces mayor en ciertos ecosistemas vulnerables. Dado que una parte importante de este gasto se destina al aseo personal, donde las regaderas llegan a representar cerca del 19 % del uso interior de agua en la región de Norteamérica, la modernización hacia arquitecturas de calentamiento eficiente se vuelve una medida de protección prioritaria para la metrópoli.
“El Mundial 2026 es el escenario idóneo para que México consolide su liderazgo en hospitalidad sustentable. Sabemos que brindar una experiencia de alto nivel a los visitantes es la prioridad del turismo, y por ello desde la industria de calentamiento de agua, queremos hacer equipo con el gobierno y la sociedad. A través del análisis de datos y la implementación de sistemas térmicos eficientes, buscamos que cada litro de agua y cada unidad de energía se aprovechen al máximo, respaldando plenamente la visión compartida de un evento con mínimo impacto ambiental”. Dijo Berenice Ramos, directora de marketing de Calorex.
Para respaldar las estrategias de eficiencia urbana, es altamente recomendable que la industria hotelera y de alojamientos temporales evalúe e integre infraestructuras enfocadas en la contención del desperdicio:
Gestión remota mediante Internet de las cosas (IoT): En los polígonos de mayor concentración de alquiler temporal, la adopción de conectividad inteligente es clave. Instalar sistemas de calentamiento vinculados a aplicaciones móviles permite a los anfitriones monitorear métricas y programar de manera remota los periodos de encendido y apagado de los equipos. Esto elimina el consumo pasivo de gas o electricidad durante las horas en que los visitantes asisten a los encuentros deportivos o recorren la ciudad.
Sistemas de optimización de flujo termodinámico: Se sugiere el uso de arquitecturas internas que maximicen la retención y distribución del calor. Los equipos que integran diseños de deflexión avanzada logran entregar un mayor volumen de agua caliente aprovechando la capacidad del tanque sin requerir combustión extra. Esto es fundamental para absorber la demanda simultánea de varios huéspedes, reduciendo el volumen de agua fría que suele dejarse correr innecesariamente en la regadera mientras se alcanza la temperatura deseada.
Eficiencia en infraestructura corporativa: Para el sector hotelero, mantener calderas con más de una década de antigüedad representa una merma crítica tanto ambiental como financiera. La propuesta es transitar hacia calentadores comerciales modulares o sistemas híbridos. Es especialmente útil integrar tecnologías con sellado mecánico en los ductos de escape; estos sistemas bloquean la entrada de aire frío cuando el quemador se apaga, conservando la inercia térmica por más tiempo y logrando abatir radicalmente el consumo de combustibles fósiles frente a los métodos tradicionales.
Ingeniería conductual en instalaciones sanitarias: La innovación mecánica debe complementarse con intervenciones orientadas al comportamiento. Estudios documentan que incorporar herramientas de retroalimentación visual (eco-feedback) que muestren al huésped en tiempo real la duración de su baño, puede lograr reducciones superiores al 25 % en el tiempo de la ducha. De igual forma, implementar comunicación basada en la “normatividad social” resulta ser la estrategia más persuasiva para integrar al turista internacional en la cultura del ahorro.
“Alcanzar las metas de sustentabilidad urbana requiere una visión de 360 grados. Nuestro enfoque es proponer soluciones de base para esta transición; al dotar a la industria turística con plataformas de análisis y equipos de alto desempeño, logramos que la protección de los recursos sea un proceso automatizado. Queremos ser aliados estratégicos en la construcción de una ciudad preparada para el futuro, donde la tecnología actúe como un escudo protector para nuestras comunidades”, finaliza Ramos.
El sector corporativo y de desarrollo tecnológico aplaude y se suma de manera entusiasta a iniciativas públicas integrales como el plan “Mundial Verde” y sus ejes de acción ambiental impulsados por el Gobierno de la Ciudad de México. Existe la firme convicción de que los esfuerzos de obra pública multiplican su impacto cuando la iniciativa privada adopta estas mejoras directamente en las edificaciones.
Este esfuerzo local cobra aún mayor relevancia al alinearse con compromisos globales a largo plazo. Un claro ejemplo es el plan estratégico corporativo “Road to 100” de Grupo Ariston (al que pertenece Calorex), el cual establece metas rigurosas de descarbonización con el objetivo de evitar 100 millones de toneladas de emisiones de CO2e para 2030, año de su centenario, a través de soluciones de alta eficiencia. Actualizar hoy la infraestructura térmica de los espacios de alojamiento responde integralmente a este llamado corporativo y representa un paso necesario para proteger el balance ecológico de las ciudades.
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